lunes, 27 de septiembre de 2010

¿El Scout es optimista aún en las dificultades?

La Ley Scout es un decálogo de vida... una filosofía que te indica en qué dirección remar tu propia canoa. Hay principios que parecen imposibles de cumplir y, por lo tanto, sólo podemos limitarnos a hacer lo posible por acercarnos a ellos, aunque sólo los veamos asomándonos por encima de la medianera. Pero hay uno que, tal vez por mi forma de percibir la vida, creí entre los más sencillos... un principio que debe tener cualquier lobato que se tropieza en el campo al salir a jugar, cualquier scout que saborea el tuco con barro cuando la mesa se desplomó por culpa de un amarre rebelde, cualquier rider que sigue su marcha cuando sus pies están ampollados, cualquier rover que siente su espalda quebrada luego de haber servido a su prójimo... un principio que debe cargar en su mochila cualquier jefe, ya que de manera contraria, la sonrisa con que recibirá a sus muchachos, no brillará por lo genuino... se trata de un principio que esta noche me resulta el más difícil de cumplir: Art 8º ¨El Scout es optimista aún en las dificultades¨

martes, 1 de septiembre de 2009

¿Qué es el amor?

Resulta ser una pregunta a la que muchos no logran encontrarle una respuesta y otros, por el contrario, esbozan un sinfín de alternativas sobre lo que personalmente consideran que es. Sin pecar de soberbia y advirtiendo el enorme peso que la subjetividad imprime en este tipo de cuestiones –más aquellas que intervienen en asuntos del corazón- intentaré dar salida a las respuestas que han estado habitando en mi cabeza luego de algunos pocos –y cortos- años de experiencia.
Partiré de Charles Baudelaire, con quien estoy profundamente de acuerdo. Para el poeta franco, el amor era sencillamente ¨el anhelo de salir de uno mismo¨. Cuánta verdad tiene… porque realmente amar es pensar primero en el otro… y sólo si queda alguna pequeña molécula de lugar, en uno mismo. Pero si me hace feliz pensar en la felicidad de mi ser amado, ¿no me estoy satisfaciendo a mi mismo? Que esas cosas las resuelva Kant… volvemos a lo mismo, amar es dar todo para y por el otro. Darle una caricia pensando en que le va a hacer bien. Acompañarla, porque aunque no pueda protegerla demasiado, se va a sentir segura. Tratarla como una reina, no para sentirme un príncipe, sino porque es lo menos que merece. Secar sus lágrimas para que, como dice la poesía, pueda ver el sol.
Al pensar en este ensayo, estamos pensando en el amor que subyace al interior de una pareja. Sin embargo, su contenido termina siendo inevitablemente aplicable a todas las dimensiones del amor. No por inconmensurablemente menor que sea, la entrega pierde su carácter antológico de entrega. La próxima vez que le den un mate a su mejor amigo, piensen en que están saliendo de si mismos para ofrecerle algo a él. O cuando pasan una nota para el trabajo de su madre… están saliendo de si mismos para darle algo a ella. ¡Cuántas esferas que comprende el amor y ni siquiera lo notamos!
Pero presten atención a lo siguiente: he visto ¨Forrest Gump¨ un incontable número de veces… luego de una vida con muchos altibajos e idas y vueltas, Forrest se encuentra en el living de su casa. Frente a él se encuentra Jenny, quien sin lugar a dudas es el amor de su vida. Sorpresivamente, como suele ser él, le pide casamiento a su amada. Como es de esperarse, debido a las discapacidades mentales del muchacho, Jenny busca la manera menos dolorosa para decirle que no. ¿Qué responde Forrest? Erguido sobre un escalón, con la sencillez y la sinceridad que lo han definido durante las dos horas de película, simplemente dice ¨puede que no sea muy inteligente, pero sé lo que es el amor¨. Creo yo que lo ha dicho todo… todos los hombres –entiéndase por ello hombres y mujeres- fuimos dotados de una enorme capacidad de amar. No importa la raza, no importa la clase. No importa si es un ¨I love you¨ o un ¨Je t´ aime¨. No importa si sos posmodernamente ¨lindo¨ o ¨feo¨. No importa la inteligencia… o en el caso de Forrest si importa, porque nos demuestra que hasta el más ¨idiota¨ es capaz de amar sin hacer caso a cualquier prejuicio, para ver más allá, donde reside tranquilo en su lecho el corazón. Y si el más ¨idiota¨ puede… ¿cómo no poder los más ¨normales¨? Pero vayamos más lejos: si a amar, que es el anhelo de salir de uno mismo, le sumamos que el amor podía comprender múltiples aristas de las relaciones humanas y ahora le añadimos que hasta el más inepto mentalmente puede hacerlo… ¿qué estamos esperando para vivir en el mundo que nos merecemos? No esperemos más, la clave está en pensar siempre primero en el otro. Desde la mujer que elegimos para pasar el resto de nuestros días, hasta el pobre infeliz que nos pide monedas en la estación.

Esteban